Aviso a navegantes y correo

Esta es la bitácora de un culé. Así que verán ustedes mucha pasión blaugrana y aunque se pretenda ser objetivo, es posible que haya poca, por no decir nula, imparcialidad. También verán las neuras que acompañan al ser aficionado de un equipo, como son las puyas, sornas e inquinas contra los rivales.
Pero lo que también verán es respeto. No verán insultos ni descalificaciones. Visión sesgada, posiblemente. La paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio, muy probable. Pero esto no deja de ser un juego y aquí no hay enemigos, sino rivales.
Por ello, aunque no he habilitado moderación de comentarios, para facilitar las cosas a los pocos visitantes que uno pueda tener, no dudaré en empezar a editar o incluso suprimir todo aquello que huela a odios irracionales e insultos y faltas de respeto innecesarios. No me molesta en absoluto perder visitantes que hagan del insulto su bandera. No hago este blog para engordar una lista de visitas. Escribo aquí para hablar de algo que me apasiona, el fútbol, con gente con la que se pueda discutir tranquilamente, incluidos los que no estén de acuerdo conmigo.
Tampoco se admitirá propaganda de sitios web, a no ser como enlace que ilustre alguna opinión sobre los posts enviados.
Que quede bien clarito.

Por lo demás, expresen en los comentarios sus opiniones, ruegos o quejas, o si lo prefieren, envíenmenlas aquí.

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"¿Hay algo peor para un madridista que presenciar este recital de fútbol?"

Feliciano López, tenista y madridista, 29-5-2011

(Uno que no es del sector mourinhista. Menos mal. Igual aún hay esperanza para ellos.)

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Tengo un pálpitu

Tengo un pálpitu
Pa echáse unes rises... si fante ilusión les olimpiades n'Asturies, clica la imaxen, oh...
... pero como ya les avisé, no en esta bitácora, sino en una nueva donde el Barça será uno de los temas que trataré. Usaré este blog para avisarles cada vez que haya un post culé, pero me gustaría tenerles de visita para comentar mis demás paridas.

Aquí les espero..

Adeu i bona sort.
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Tres semanas de paro forzoso por motivos de trabajo... y parece que han pasado tres años. Pero no, fue hace bien poco cuando todavía estábamos disfrutando de las mieles de la cuarta Copa de Europa de la historia de nuestro Barça, el tercer título de una temporada esplendorosa (en la que quedamos a las puertas del pleno, de los cuatro), el duodécimo entorchado de la era Guardiola...

En estas tres semanas, además, hemos visto como el Barça se ha confirmado como el club deportivo más importante del mundo, con sus logros en balonmano, baloncesto, futbol sala... Todo ello son hitos que nos han hecho todavía más orgullosos de ese barcelonismo que sentimos como pocos.

Ha habido sombras, claro está... para los que denostamos la publicidad contratada para la camiseta, o para los que tenemos dudas sobre la viabilidad del proyecto de cantera al mismo tiempo que se está dispuesto a la contratación de jugadores como Cesc previo desembolso de grandes cantidades... los problemas económicos para la renovación de la plantilla... el baile de la yenka roselliano en sus relaciones con el eterno rival y su mediática central lechera... pero ésta es parte de la idiosincrasia del culé: a veces se es incapaz de disfrutar plenamente del éxito si no todos los aspectos del club funcionan a nuestro antojo.

En este ambientillo de fin de resaca del éxito y rumores de quita y pon, tan típicos del paréntesis entre temporadas, esta bitácora se despide de ustedes.

Siguiendo el tópico, no es un adios, es un hasta luego, que además supongo que será breve. O, si lo prefieren, es ambas cosas a la vez.

La cosa es que este año ha andado uno muy ocupado y con otros problemas que no vienen al caso, y cada vez me costaba más mantener este blog al día; y por otro lado, fruto del hastío provocado por la vileza que rodea a este deporte, cada envío era a veces una prueba de fé en lo que estaba haciendo. Y cada vez me apetecía más escribir sobre otras cosas, algo que habrán observado en las muchas divagaciones que aparecían en los envíos.

Por ello, me he planteado para la próxima "temporada" un proyecto de blog más ambicioso en lo que se refiere a temática, que no sólo hable de fútbol sino de cualquier cosa que me guste... o no. Un blog que no esté tan esclavizado a la actualidad y que me libere de la obligación del envío diario. Un blog, en definitiva, con el que me libere de neuras y vuelva a disfrutar escribiendo plenamente.

Así que, por un lado, esto es un adios. Tras casi cuatro años, Tant se val d'on venim echa el cierre. Y lo hace agradeciendo la compañía de los pocos, pero buenos y fieles amigos, que lo han seguido en su trayectoria, desde que empezó bajo el amparo de El Mundo Deportivo hasta su última etapa en blogger.

Pero es también un breve "hasta la vista, baby" (Schwarzenegger/Terminator dixit), porque tras un descanso vacacional de dos semanas, volveré (otra cita inmortal del exandroide y exgobernador de California) con otro formato en el que seguiré hablando, como no, de lo que rodea a este Barça tan importante para uno... además de otras cosas, espero.

Nos volvemos a ver en dos semanas. Permanezcan, en principio, atentos a esta bitácora donde les informaré de los cambios y del "reton-no"...

Gracias a todos una vez más. Y más que nunca...



VISCA EL BARÇA!!!!!

i, per ultima vegada,


Adeu i bona sort.

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Dicen que es uno de los principios básicos de la retórica. A falta de argumentos lógicos que apoyen o contradigan una afirmación, se acude al veredicto de alguien supuestamente entendido en la materia o con el prestigio suficiente como para emitir un juicio fiable. El argumento de autoridad puede entonces convertirse en una falacia, al primar la opinión sobre el razonamiento, por mucho que dicha opinión venga de buenas fuentes.

Y sin embargo, cuando algo va bien, cuando las evidencias, y los resultados, son palpables e irrefutables... muchas veces no nos basta. Buscamos en las hemerotecas, en las páginas de Internet, en cualquier lugar, a la postre, esas declaraciones, esas palabras de los gurús, de los "entendidos",  de los expertos, que confirmen lo que ya sabemos. Como para dejar claro algo que, en realidad, no necesita de tal verificación.

Aunque al final, puede que más que un deseo de confirmar algo con la opinión ajena, lo que buscamos en realidad sea una exaltación de nuestro orgullo. Ya sabemos que tenemos razón, ya sabemos que somos los mejores, pero queremos ver, escuchar, leer cómo los demás lo dicen también. Sería entonces una satisfacción añadida a una teoría, no un deseo de ver confirmada la misma.

Así que ahora están los foros blaugranas henchidos de satisfacción porque una revista del prestigio e influencia de Newsweek lleve a su portada y como el principal artículo de la semana al Barça, preguntándose claramente si este equipo es el mejor de la historia. Y no hay nada malo en ello; en que nos guste, o nos "preste", como decimos en Asturias. No sólo está bien el ser bueno en algo, sino también en el que otros te lo digan. Es, como decía antes, una satisfacción añadida.

Pero lo que no debe ocurrir es que esta satisfacción se convierta en un argumento de autoridad, la necesidad imperiosa de que alguien importante te diga lo bueno que eres o la razón que tienes. Hay que tener presente siempre que si se ha abierto el debate sobre si el Barça es, o puede llegar a ser, el mejor equipo de la Historia, tal cosa no ocurre por que lo diga Newsweek, Pelé o el mismísimo Aristóteles redivivo. El debate esta ahí porque los hechos lo avalan: el juego presentado y los resultados obtenidos, sumados a una admiración general de especialistas y, sobre todo y ante todo, de aficionados.

Si somos capaces de ser racionales y no basar nuestra fuerza en la opinión de otros, por mucho pedigrí que tengan, no es malo regodearse un poco en la pleitesía que rindan los que presuntamente saben. Sin necesidad de convertirles en el argumento de autoridad que apoye una teoría, "presta" que gente importante te diga lo guapo y bueno que eres. Sería la tercera pata del banco de aquel famoso aforismo: la mujer del César ya no sólo tiene que ser buena, y no sólo tiene que parecerlo; aparte de esto, los demás tienen que proclamar a los cuatro vientos lo buena que es.

Adeu i bona sort.
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Foto Reuters, en L'Equipe
Cuando acaba la temporada, a falta de fútbol, bueno es el tenis. O el ciclismo. Son los deportes "de verano", los que suplen, en mayor o menor manera, el ansia competitiva del sillónbolista, de ese aficionado que necesita olvidarse por breves momentos de la realidad mediocre que le rodea y sublima sus ilusiones en el que un deportista gane o demuestre su calidad. Con Roland Garros se da la señal de salida para este momento; luego llegará Wimbledon, y el Tour de Francia, y a poco que te descuides ya te metes en agosto y el comienzo de la competición oficial futbolera.

Para el que esto suscribe todo empezó con Borg, en tenis, y Merckx, Ocaña y Fuente en ciclismo. Con ellos descubrí que había vida deportiva más allá de esos Sporting de Gijón y Barça que como tierno infante uno adoraba de septiembre a junio. Luego vendrían otros: McEnroe, Wilander, Edberg, Agassi, Federer, Delgado, Indurain, Pantani, Armstrong... gente que hacía que me levantara del asiento en las rutinarias y relajadas tardes estivales. Gente de la que apreciaba su esfuerzo, su talento, su contribución a enaltecer y exaltar bellos y sufridos deportes.

Y ahora está Nadal, con el que por el momento se cierra el círculo de mis deportistas favoritos del noble deporte del sillónbol. El mallorquín acaba de igualar el record del sueco sobre la arcilla de París y, como digo, entramos en circuito cerrado.

Porque veo en Nadal una reproducción de Borg, una mímica de las razones que a uno le engancharon al tenis. Hay diferencias, claro. Uno jugaba a ritmo de vinilo y el otro lo hace a ritmo de mp3. Pero la esencia, la música, esta ahí, es la misma. Los dos tienen un estilo que estira las virtudes del tenis, que libera a este deporte de la dictadura del saque-volea y el partido decidido en la red.

Que, ojo, es otro estilo en absoluto desdeñable, y ha deparado partidos y tenistas espectaculares. Pero de goce breve. Que los partidos así duran poco, vaya. Un partido de Borg, antes, y de Nadal, ahora, suponía, supone, una entrada mágica a una feria del tenis, a una exhibición de los recursos que este deporte plantea. Que si empiezas con el saque más colocadito que potente, que si llevas al rival de un lado a otro de la pista sin darle oportunidad de que desarrolle un juego de ataque, volea lejana por aquí, globo liftado por allá, allá que te coloco este revés a dos manos, cuidadito con bajar la guardia que cuando estés maduro para caer te envío ese passing-shot que te deja fuera de juego, o cuando estés atrás confiado en mi bola larga, aparece ese latigazo en forma de dejada que te convierte en estatua...

Así jugaba Borg, así juega Nadal. Para ello necesitaban de una puesta física a punto irreprochable, claro. Agazapados en la línea de fondo, necesitan fuerza para moverse de un lado a otro, y de atrás hacia adelante. Pero frente a los que les acusan de "pasabolas" (si, la historia se repite tanto, que también oí en su momento como había quien se atrevía a denigrar al sueco con tal epíteto), ellos responden con toda una panoplia de recursos tenísticos.

Es verdad que es un tipo de juego que, en porcentaje, no tiene tantos golpes ganadores como un juego más ofensivo y directo. Es verdad que los datos sobre "errores no forzados" aumentan. Lo reconozco. Pero ante eso yo digo que de errores "no forzados", nada de nada. El rival comete esos errores en su mayor parte por la presión que supone enfrentarse a estos tenistas, el saber que no vas a poder desarrollar tu juego más directo, o que para poder hacerlo vas a tener que adaptarte, primero, y luego rondar la perfección. Es como una partida de ajedrez: la juegas en el tablero y también en tu mente.

Vaya por delante que mi tenista ideal, el que mejor ha visto uno jugar, el más elegante y a la vez físico, ha sido Roger Federer. Pero tal concepto idealista no le convierte en mi tenista favorito. Federer es un maestro en el saque-volea, y busca siempre acabar los partidos rápido. Con talento e imaginación, que duda cabe. Algo parecido a lo que pretendían otros tenistas a los que uno admiró, como McEnroe o Edberg. Todos ellos tambían supieron adaptarse a juego más lento como el de la tierra batida (bueno, el americano algo menos...).

Sin embargo, no son ni Borg ni Nadal, que puede que técnicamente, siendo muy buenos, no lo fueran tanto como los anteriormente citados, pero que me hicieron, me hacen, disfrutar mucho más. Porque, lo vuelvo a repetir, un partido con Borg antes, y con Nadal ahora, es una oda a todo lo que el tenis puede ofrecer, no sólo a un tipo de juego concreto. La prueba es que ambos jugadores sacan lo mejor del rival también, ganaran o perdiesen. Borg y McEnroe protagonizaron en 1980 y 1981 dos finales portentosas de Wimbledon, con una victoria para cada uno. Nadal y Federer repitieron algo similar en 2007 y 2008, con idéntico resultado.

Por todo ello, vaya mi  homenaje a estos cuatro grandes tenistas, y a todos los que han dignificado el noble deporte del sillónbol... digo, el tenis, para solaz de mi espacio veraniego. Y gracias a Borg, por empezarlo todo, y a Rafa Nadal, por continuarlo.

Adeu i bona sort.
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Foto encontrada en blaugranas.com
 El sector antibarcelonista más cenutrio siempre nos reprocha que incluso en las victorias los culés no sabemos disfrutar el momento porque nos agarramos a la comparación con el rival, a buscar el enfrentamiento. Aunque es posible que haya alguno que individualmente pueda caer en ese error, en general no estoy de acuerdo, más allá del hecho de que si, por la teoría de los vasos comunicantes, cuando a nosotros nos va muy bien, a "ellos" les va muy mal, la satisfacción se acrecienta, no cabe duda. Pero no deja de ser ésta una cualidad humana más que intrínsecamente blaugrana.

Sin embargo, sí que hay algo intrínsecamente culé, incluso en los momentos de placidez. Somos aficionados de un club tan sectario, que aglutina a tantas concepciones de la vida, la sociedad y el deporte, que cuando se hace algo que no gusta a uno de los sectores, éste reacciona virulentamente y se lo toma como un ataque personal o social contra la esencia del mismo club y se empieza poco menos que a pedir cabezas, sin analizar fríamente la situación o esperar a donde van a llegar las cosas.

Pasó últimamente con el asunto del patrocinio de la camiseta, en el que todos tomamos partido, se reavivó tal sentimiento con los rumores del posible uso del jugador Thiago para recaudar, lo cual nos llevó a análisis del papel de la cantera... y ahora el nuevo frente abierto es el futuro de las secciones.

El aldabonazo ha sido el cierre de la sección no profesional del equipo de béisbol, la más antigua del club. Las razones esgrimidas son las esperables, la necesidad de una política de austeridad que elimine aquellos gastos considerados superfluos.

Los partidarios, o por lo menos los que entienden esta decisión, defienden que aunque las secciones sean importantes, si producen déficit no deberían seguir siendo mantenidas. Y ponen como apoyo a su razonamiento el que la inmensa mayoría de los culés pensemos mayoritariamente en el fútbol y en nada más, que muchas veces ignoremos la existencia de tales secciones o que sólo nos acordamos de ellas cuando se ganan títulos de relumbrón.

No puedo menos que tener que admitir estos razonamientos. Así que hasta aquí admitiré al pulpo como animal de compañía.

Y sin embargo...

...uno de los mayores orgullos que tenemos los aficionados blaugranas no está sólo en las satisfacciones que puedan llegar del equipo "madre" de fútbol. Sin ir más lejos, en plena celebración por la consecución de la última Copa de Europa llegó el éxito del equipo de balonmano en la misma competición. Y a día de hoy estamos en puertas de asistir a una nueva final de la Liga ACB, y hemos asistido este año a la puesta de largo entre la élite de la sección de fútbol sala. Y aunque este año no parece haber sido tan brillante, la aportación de la sección de hockey a la historia del club es refulgente, espectacular.

Incluso si no somos aficionados a esos deportes, nos atrae su trayectoria. Y, si en un zapeo aparecía en la pantalla de televisión un jugador de hockey, o atleta, o, en su momento, ciclista, con una camiseta blaugrana, deteníamos el dedo sobre el mando a distancia. Y si estos ganaban, o hacían una buena labor, sonreíamos con satisfacción; o nos decepcionábamos si fracasaban. Sensaciones breves, pero intensas. Sin el poder seductor del todopoderoso fútbol, pero en esos breves momentos seguíamos ejerciendo barcelonismo.

Así que vale, hay secciones de las que no sabíamos su existencia, y sólo nos acordamos de ellas cuando truena para bien. Pero el hecho de que estén ahí reconforta. Nos recuerda que la famosa frase de Narcís de Carreras, el "mes que un club", va mas allá de sus implicaciones sociales, políticas o ideológicas. A pesar de su denominación de origen, el Barça es mucho más que un club de fútbol. Es la institución deportiva profesional más laureada del mundo. La marca Barça se extiende a todos los rincones del mundo a través de todos los deportes que desarrolla, tanto a nivel profesional como amateur. Las secciones son parte de ese algo que nos hace especiales, que hace que el Barça sea lo que es. Y son también una oportunidad para que todo tipo de deportistas, aficionados o profesionales, sientan el orgullo de vestir los colores blaugranas. No hace falta ser un futbolista de relumbrón para ello.

Dicho esto, sin embargo, aunque me duele la desaparición de la sección de béisbol, debo decir que las trompetas apocalípticas que están sonando, anunciando este portento como el fin de los tiempos de las secciones, me parecen exageradas. No estoy de acuerdo con las razones esgrimidas, porque no creo que creen tanto gasto, y además si el déficit es motivo para eliminar secciones, que empiecen por el fútbol, que es la "sección" más deficitaria...

...pero honestamente, y llámenme iluso si quieren, no veo en esto un ataque frontal a las secciones. Un paripé, puede. No me extrañaría que si se gastara el oro y el moro en fichajes futboleros, se dijera que fuera gracias a esta política de austeridad que permite ahorrar unos cientos de miles de euros (lo gastado posiblemente en la cena de celebración londinense de la última Champions, todo sea dicho).

No, no creo que, como dicen algunos, se aproximen tiempos de muchas vacas flacas para las secciones del Barça. No se llegará a tanto atrevimiento contra una de las esencias del club. Claro que muchos dirán que la camiseta también era intocable, y ya ves...

De todos modos, sólo nos queda esperar y ver. Lamentar el fallecimiento de algo tan pequeño pero tan importante como la sección de béisbol y esperar que la cosa se quede ahí. Que se recuerde que si quieres seguir siendo "mes que un club" tienes que asumir los costes. Cuesta. Por eso somos aficionados de un club grande.

Y si van desapareciendo más secciones, como futboleros que somos básicamente, no dejaremos de ser del Barça, faltaría más. Pero seríamos aficionados de un Barça más pequeño. Hemos perdido un trocito de nuestro Barça con el patrocinio de la camiseta y lo hemos aceptado. Acabaríamos aceptando otras cosas, qué remedio. Pero el orgullo sería menor.

Adeu i bona sort.
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Foto original en Futnection Blog
Estaba uno trabajando en otro envío, cuando leo algunos titulares y comentarios en foros amigos variados, y me decido por postponerlo para mañana, porque el tema me parece lo suficientemente importante y necesita de runrún cibernético para promover el debate. Ayer hablábamos del renacido, o nunca fallecido, interés por Cesc, y uno les comentaba que, aunque es un jugador de mi agrado, el fichaje a cualquier precio no era conveniente. Y, por lo que se ve, hay que dejar claro que cuando hablamos de "precio" no sólo estamos hablando de dinero.

Ha saltado a la palestra mediática blaugrana, y de esto, como siempre, hay que hablar, como se dice vulgarmente, cogiéndosela con papel de fumar dadas las fuentes, el que para abaratar una supuesta "operación Cesc",  o con ánimo de recaudar, uno de los jugadores "sacrificados" sería el joven Thiago Alcántara.

Sin entrar en la calidad del jugador o no, en las posibilidades reales de que el centrocampista acabe cuajando o que se quede en el proyecto que es aún hoy, me temo que tal operación sería un gravísimo puñetazo a la política de cantera, esa de la que estamos tan orgullosos por habernos dado más de la mitad del equipo que nos ha llevado a la leyenda.

Thiago es un jugador joven, de futuro, recién cumplida la veintena. Por lo poco visto en sus apariciones con el equipo grande, y por lo que de él apuntan los expertos, es un futbolista destinado a heredar el manto de Xavi, con perspectivas de mucho talento. Pero aún no está maduro. Necesita más minutos, codearse al lado de sus "mayores", ir aprendiendo más. Eso que se nos dice que hace "cantera", vaya.

Y ahora resulta que se nos dice que se le quiere privar de esa oportunidad con ánimo recaudatorio. Para tener dinero para traer a un jugador ya consagrado pero de su misma posición y que cuesta su precio en pepinillos. Sin negociar, al más puro estilo de quien ya saben. Y, lo peor de todo, socavando esa política canterana que tanto nos gusta. O eso decimos.

Porque no estamos hablando de traspasar a un jugador que ya ha dado en el Barça todo lo que puede dar, o un jugador que se ve que no va a encajar en el equipo. Estamos hablando de un jugador que plantea muchas esperanzas al que le falta pulirse para convertirse en el jugador que dicen que será.

Y todo eso, si son ciertos los rumores, puede irse al carajo directamente.

No es esto lo que nos habían prometido, no es esto lo que estamos intentando vender. ¿De qué sirve una cantera si los jugadores con más proyección, en lugar de seguir educándoles, se usan para traer figuras de fuera?

Porque no se les olvide que eso es, justamente, Cesc. Un jugador con adn blaugrana y todo lo que quieran, un jugador que está entre los mejores en su puesto, pero que ha alcanzado su plenitud fuera de casa. Si ya era malo que su supuesto fichaje afectara las arcas, peor será que se convirtiera en un disparo a la flotación de la esencia del proyecto culé.

¿Cantera o cartera? O, peor todavía, ¿cantera para hacer cartera?

Preocupante. Habrá que seguir atentos...

Adeu i bona sort.
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Aún quedan rescoldos por sofocarse de los acontecimientos del último fin de semana, y poco a poco hablaremos de ellos, pero como se dice vulgarmente, "la actualidad manda", incluso en un blog aficionado como éste... y resulta que, por lo que se ve, y cómo es lógico y apoyable, la directiva blaugrana no se duerme en los bien merecidos y ganados laureles y ya mueve ficha para ir renovando la plantilla.

A partir de ahora, con la competición casi finiquitada (sólo falta la importante para muchos pero nada glamourosa, me temo, selección de equipos que subirán a primera división), en ausencia de noticias más jugosas, nos vamos a desayunar todos los días con un primer plato de ombliguismo bien asumido (intentando estirar hasta el límite el éxtasis de Wembley) y con un segundo plato de rumores sobre fichajes.

Los nombres que han saltado a la palestra han sido los de Rossi, que ya lleva unos cuantos días en "el candelabro" ese, Alexis Costa y, como no, faltaría más, por supuesto, lo que tú me digas, Cesc. Eso sin contar con el, eso se dice, casi hecho fichaje del defensa sportinguista Jose Angel. Aunque sobre este último tengo mis dudas y volveré sobre ellas si se confirma la contratación, parece que la idea es renovar al menos un puesto por línea, y eso no es malo.

Con todo, la duda es hasta qué punto hay dinero en la tesorería para acometer estos posibles fichajes. Se habló de cincuenta millones disponibles para la renovación de plantilla, y sólo con dos nombres, Rossi y Cesc, el "valor de mercado" supera ampliamente esa cantidad. Por supuesto, se contará con la idea de recaudar con algún que otro traspaso o abaratar los costes, al menos, con algún intercambio de cromos. Sin embargo, no me parece que el Barça pueda conseguir demasiado dinero siguiendo esa vía.

Por tanto, entramos en el momento de las negociaciones, la hora de que una directiva a la que siempre se ha tildado de buena negociadora, lo demuestre. Conseguir, por ejemplo, los tres nombres apuntados arriba sin salirse del presupuesto sería la lotería primitiva del verano para el Barça, y uno se pondría primero en la fila para aplaudir.

Pero tengo mis dudas, francamente. Y aunque me gusten mucho los jugadores objeto de deseo a día de hoy, sobre todo Rossi y el eterno Cesc, no me parece buena idea hipotecar todo el dinero cuando hay puestos que necesitan más atención, sobre todo en defensa, concretamente el centro de la zaga.

Entramos, pues, en el mundo de las especulaciones y los tradicionales culebrones veraniegos que provocarán el debate en los foros más variados. Aburrido, repetitivo, pero el food for thought para el largo verano futbolístico. Este año con el añadido de tirar de calculador, jugar a economistas y ponerse a calcular cuánto pueden dar de sí cincuenta millones...

Adeu i bona sort.
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Los números son fríos; pura estadística. Los números no pueden reflejar sensaciones, emociones, ni el talento ni el esfuerzo desplegado para la consecución de los objetivos. Los números son fácilmente manipulables, a las cifras se les puede hacer decir, sin cambiarlas, lo que queramos. Los números son fácilmente derrotables con otros números mas altos y guapos. Y sin embargo...

...cuando se va disipando la euforia de Wembley, cuando estamos ya en los últimos estertores de la resaca del éxito y estamos dispuestos a retomar nuestras vidas habiendo pasado ya el efímero placer que produce en el aficionado el éxito deportivo, analizamos con frialdad números fríos, y ello no hace sino aumentar la impresión de lo grande que ha sido lo conseguido. La magnitud, la verdadera importancia de este Barça dominador del fútbol mundial, se acrecienta no sólo por cómo han llegado los triunfos, por la calidad excelsa de su juego, por los valores de amistad y compañerismo que han presidido las conductas de sus jugadores y técnicos. Si nos relajamos y nos convertimos en meros analistas de cifras, las conclusiones son también apabullantes.

10 en 3. Diez son los títulos que acumula en tres años el Barça de Pep Guardiola. Los tres campeonatos domésticos, premio a la regularidad, dos campeonatos del glamour, certificados de excelencia, un campeonato con solera, homenaje a la historia, y cuatro competiciones menores que sirven para adornar los estantes. Y todo ello, en tres años. Diez en 3. No está mal para un entrenador novato en las lides de dirigir un equipo de élite.

7. Siete son los canteranos que han contribuido al éxito del equipo. Valdés, Puyol, Piqué, Xavi, Iniesta, Messi y Pedro. Siete jugadores de orígenes diversos, pero todos ellos producto de un sistema educativo, de una filosofía del deporte. El premio a un estilo y a una forma de hacer las cosas. El fútbol te devuelve lo que le das, dicen.

3 para 7 en 1. En más o menos un año, siete jugadores han ganado tres títulos grandiosos, lo máximo que se puede ganar en su profesión: un Mundial, una Liga, una Champions. Estos siete jugadores (Puyol, Piqué, Xavi, Iniesta, Pedro, Villa, y, con contribución menor en uno de ellos, Valdés) apenas han tenido vacaciones, apenas han tenido descanso. Se dice que la temporada posterior a una cita de selecciones como el Mundial suele ser traumática para los clubes que más jugadores internacionales aportan. Pues bien, en una temporada de ese tipo, el Barça ha logrado lo máximo que se puede lograr en las dos principales competiciones. No está mal.

En 2, 3 de 3. El Barça es de los pocos equipos que puede alardear de haber conseguido sus Copas de Europa coincidiendo siempre con títulos de Liga. Los equipos de Cruyff y Rikjaard consiguieron ese doblete. El equipo de Pep ha sublimado aún más esa estadística. En las dos temporadas en las que ha conseguido la Champions, llegó a las tres "finales" de las tres competiciones. En una de ellas se llegó al éxtasis del triplete. En esta última, se fracasó en la Copa porque otro equipo fue mejor ese día concreto. Pero cuando un equipo se presenta como aspirante claro a todo aquello en lo que participa, y su peor puesto es un segundo lugar en sólo una de ellas, habiendo ganado todo lo demás... las frías cifras presentan una realidad insoslayable.

4 en 4. En lo que se refiere a la Champions, el Barça ha llegado como mínimo a la semifinal los últimos cuatro años. Dos veces campeón, las cuatro veces entre los cuatro mejores de la competición. Ningún otro equipo lo ha conseguido. Sólo se ha acercado algo el Manchester United, que lo ha conseguido tres veces, habiendo sido campeón una de ellas; de hecho, las tres veces ha sido finalista, por lo que se podría decir que en esta estadística, "gana" al Barça por tres a dos. Frías cifras que dan cuenta de quienes son los dominadores del fútbol europeo en los últimos cuatro años, y, sobre todo, de quien es el auténtico líder.

Lo dicho. Frías, desapasionadas cifras. No hablan del rondo interminable, de las asistencias perfectas, de los goles de tiralíneas, de la superación de Abidal, del compañerismo, de las improvisaciones en las alineaciones por las bajas variadas, del cansancio acumulado en una temporada intensísima, de las mil y una zancadillas que ha habido que sortear, del esfuerzo denodado.

Pero sí reflejan una realidad. Algo de lo que debemos estar orgullosos los culés.

Adeu i bona sort.
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Foto AP/Matt Dunham en Le Monde
Las palabras sinceras, respetuosas pero plenas de esperanza de Abidal resultaron proféticas. Ese "Ganará el mejor, y ojalá seamos nosotros" debería convertirse en el mantra del tercer acto de esta obra de teatro majestuosa, con los tintes de la mejor épica shakesperiana, que están escribiendo Pep Guardiola y sus jugadores bajo el mecenazgo de Laporta antes y Rosell ahora.  El jugador francés, además, se ha convertido en el símbolo de otra temporada triomfant, por lo inesperado de su enfermedad, paradigma de los muchos problemas que ha sobrellevado el Barça este curso, por su inesperada y portentosa recuperación, por su partidazo ayer en Wembley y por el detalle que le regalaron Puyol y sus compañeros para que protagonizara la foto más ansiada por cualquier jugador cada año...

Sí, fuimos los mejores. Con más claridad y mejor juego que en las anteriores citas que nos trajeron la gloria europea. Mejores que el dream team de Wembley versión 1.0, indudablemente. Que el equipo de la sonrisa de Ronaldinho en París, no cabe duda. Y, por supuesto, que el de Roma, con un equipo hecho a girones y soluciones improvisadas. Ayer, la única sorpresa inesperada fue la ausencia de un no recuperado Puyol, que forzó la presencia de Mascherano, de nuevo, en el centro de la defensa y la responsabilidad máxima de Abidal en el lateral izquierdo.

Y, sin embargo, el partido empezó con esa sensación de déjà vu raramente placentera. El ManU empezó como en Roma, encerrando al Barça en su área, impidiéndole realizar su juego. Fue poco tiempo, diez minutos, pero suficientes para instalar la duda en la afición culé. Pero había diferencias: por un lado, los ingleses no crearon demasiado peligro, a excepción de una internada rápida que desbarató Valdés con una portentosa salida. Y el Barça no despertó a base de ningún latigazo como el gol de Eto'o en la anterior final, sino poco a poco, saliendo de la cueva con hambre de balón, dispuesto a demostrar a los de Ferguson, y al mundo entero, que hoy por hoy, bajo la dirección del mariscal Xavi y el estilista Iniesta, son los artistas de este espectáculo llamado fútbol.

Y empezaron a llegar las ocasiones. Sobre todo de Messi, Villa o Pedro, ese MVP futbolístico que se había adormecido este semestre y que ayer salió de su letargo con todo su esplendor. Cualquiera pudo haber abierto el marcador, pero la mala fortuna o el siempre eficiente Van der Saar se cruzaron en el camino. Hasta que una asistencia imperial de Xavi llegó al jugador canario, que cumplió con su ya habitual cita goleadora en las finales.

A raíz del gol llegó el único error blaugrana en la final. No creo que fuera producto de una satisfacción conformista, ni siquiera de la necesidad de administrar fuerzas. Más bien creo que fue un sopor pasajero, producido por la inmensa borrachera de alegría que supuso el gol de Pedro. Fuera como fuese, el Barça reculó y por breves momentos el ManU recuperó la pelota, y a base de juego directo e internadas veloces puso a los de Pep en las únicas dificultades del partido. Tardaron siete minutos en empatarlo.

Si algo tuvo de bueno esto, y el final de una primera parte que había pasado como un suspiro, fue que los jugadores culés debieron advertir que de ninguna manera se podía dejar la iniciativa a los de Ferguson. Primero, porque éstos son peligrosos incluso cuando están en un mal momento; segundo, porque este Barça no puede, no debe, no sabe jugar especulando.

Así que el Barça salió en la segunda parte dispuesto a resolver el partido atacando y dominando la pelota, en ese juego de filigranas y arabescos que no han inventado, pero que sí han llevado a su máxima expresión. Xavi dirigía, Iniesta era el estilete, Piqué y Mascherano eran la puerta cerrada a cualquier intentona inglesa, Busquets era la escoba que barría para que los artistas encontraran el suelo limpito, Abidal y Alves eran los dueños y señores de las bandas, Villa y Pedro bullían incansablemente intercambiando posiciones y Messi... era Messi.

No se puede definir de otro modo al argentino. En la máquina perfecta que fue el Barça de ayer en la segunda mitad, esa máquina que sólo apareció este año en contadas ocasiones de la primera vuelta de la Liga, Messi fue el engranaje que hizo mover el motor. No sólo porque con sus individualidades podía inclinar el partido hacia el lado blaugrana, sino porque hacía jugar a sus compañeros. Ayer vio uno el que puede ser el siguiente paso en la evolución de Leo, y sí que empecé a creerme que puede llegar a ser el mejor de la historia.

Un pase aparentemente (ojo, sólo aparentemente) inocuo de Iniesta, uno más en el rondo interminable, se convirtió en el interruptor que hizo "clic" en el argentino, que en su jugada más típica se libró en dos o tres latigazos de genio de los defensores para encontrar al borde del área inglesa el lugar ideal para encajar el disparo que desarboló al portero del Manchester. Ahí, aunque no lo supimos hasta más tarde, la Copa de Europa fue nuestra.

El Barça no cayó en el error de la primera parte tras el gol. Bajó un poquito las revoluciones, eso sí, para tomarse un respiro, pero no dejó que el ManU recuperara el control de la pelota. Presionó, hizo fluir el juego más lentamente, pero siguió siendo el dueño del partido. Hasta que, otra vez descansado, volvió a apurar las posibilidades de este maravilloso juego que han patentado, y en otra jugada típica el balón acabó llegando a Villa, que también desde el borde del área fusiló implacablemente a Van der Saar y se reivindicó como el delantero ideal para el Barça tras un trimestre difícil y duro para el asturiano...

Con la euforia de la victoria, con la alegría que nos embarga, es difícil dar notas a los jugadores. Dan ganas de dar un sobresaliente general a todos, incluyendo los que salieron de refresco al final, porque la Copa es de todos ellos. Todos han contribuido. Incluso Afellay, que sólo estuvo dos minutos, tuvo tiempo de poner a prueba al portero holandés del ManU, en una jugada que de haber acabado en gol habría sido el éxtasis... por no hablar de la entereza que da Keita al juego culé cuando hace falta y la aparición gloriosa de Puyi, ovacionado por su afición y que marcó el auténtico gol de la jornada cuando cedió los galones de capitán a Abidal para que éste recogiera el trofeo de trofeos...

Aún así, se siento uno un poco obligado a dar los merecimientos correctos a cada uno. Dentro del sobresaliente general, den la matrícula, el cum laude y todos los honores que quieran a Messi. En un segundo nivel, los esplendorosos Xavi y Abidal. Por detrás, Villa, Pedro e Iniesta, muy seguidos por Busquets. Para terminar, los inexpugnables, o casi, Piqué, Mascherano, Alves y Valdés. Todos ellos son parte ya de la leyenda...

Así están las cosas. El pionero fue el Madrid de di Stefano, el primer grande. Tras un inciso con reyes variados, llegó la era del norte de Europa, con los reinados de Ajax de Amsterdam primero y luego de Bayern de Munich. Apareció luego la era de los ingleses, comandada por el Liverpool. Tras otro periodo de impasse, apareció el breve, pero fulgurante y espléndido, dominio del Milan de Sacchi. Y desde entonces hemos vivido una sucesión de buenos equipos pero de mando efímero... hasta este momento. La era del Barça. En cinco años, tres títulos y dos veces semifinalista de la competición del glamour. La que no demuestra quién es el mejor, pero sí la que curiosamente otorga ese certificado, sobre todo si va acompañado del título doméstico de Liga. Porque no olvidemos que las tres Champions blaugranas de esta era han sido parte de un doblete. Todo ello junto sí que certifica quién es el mejor del momento.

Vivámoslo y disfrutémoslo.

Visca el Barça!!!

Adeu i bona sort.

Addenda: no quisiera acabar este eufórico envío sin recordar que el Barça de balonmano tiene hoy la oportunidad de añadir una nueva Champions a su palmarés, o que el Barça de baloncesto está inmerso en llegar a la final de la liga ACB. Las palabras mes que un club... en su vertiente deportiva al menos, tienen pleno sentido en el Barça.
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Para mañana, los análisis

Hoy, mucha, mucha alegría.

SOM CAMPIONS

TOT EL CAMP ES UN CLAM
SOM LA GENT BLAUGRANA
TANT SE VAL D'ON VENIM
SI DEL SUD O DEL NORD
ARA ESTEM D'ACORD ESTEM D'ACORD
UNA BANDERA ENS AGERMANA

BLAUGRANA AL VENT
UN CRIT VALENT
TENIM UN NOM EL SAP TOTHOM

¡¡¡BARÇA, BARÇA, BAAAAAARÇA!!!
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La investidura del mejor equipo del mundo

Sabemos perfectamente que a ninguno de los protagonistas del evento futbolístico planetario del año a celebrar hoy no les hace falta ninguna motivación adicional. Todos ellos son conscientes de lo que se juegan, el añadir una cuarta joya a su particular colección, el superar el primero de los considerados "números mágicos", el tres, para entrar en una nueva fase del recuento; el pasar a la leyenda; el dar la satisfacción extrema a la legión de aficionados que tienen diseminados por todo el mundo; por no hablar, claro está, de la sustanciosa remuneración económica y la dosis de prestigio que conllevaría el triunfo.

Pero por si acaso a alguien se le plantearan o planteasen dudas, por si a alguno le diera por pensar que perder no sería tan malo, teniendo en cuenta que la mayoría de ellos tienen suficientes laureles que atestiguan su calidad, entre títulos domésticos, internacionales o a nivel de selecciones... que recuerden que hoy no sólo se decide el campeón de la competición del glamour... hoy se inviste al mejor equipo del mundo. El ganador va a marcar un territorio muy claro: podrá decir, en el futuro ganaremos o perderemos, otros ganaran títulos, pero que quede claro que esta es mi época.

Fútbol Club Barcelona y Manchester United, ManU y Barça, son a día de hoy la representación de lo mejor que puede ofrecer el fútbol a nivel de clubes. O sea, el auténtico fútbol, el que se disputa semana a semana en partidos donde tienes que dar lo mejor de ti al tiempo que debes guardar esfuerzos para el partido siguiente; el que se prepara día a día en los campos de entrenamiento, en los gimnasios, en las reuniones tácticas; el que se puede, y debe, disputar un sábado o domingo en un campo pequeño, sintiendo el aliento hostil de la afición rival, con un cesped a veces como mucho adecuado... para pasar el miércoles a un estadio de lujo, de diseño, de cesped impecable; el que te obliga a hacer kilometradas cada tres o cuatro días, llevando el espectáculo de un lado al otro de España, de Europa, en un remedo lujoso de los circos de antaño, con su troupe de malabaristas, domadores, funambulistas, trapecistas... y, por supuesto, también payasos.

Ya se ha especulado mucho con qué nos va a deparar el partido de hoy. Parece claro que el Barça presentara alineación de gala, con la única duda sobre si Abidal podrá ocupar la banda izquierda, dejando el centro de la defensa para Puyol y Piqué, o sobre si Pep preferirá darle algo más de descanso, pasando Puyi a la izquierda y entrando Mascherano en el centro de la zaga. Aparte de esto, los blaugranas jugarán a lo suyo, a tener la pelota lo más posible, intentando no perderla en posiciones comprometidas, donde la velocidad de los estiletes mancunianos podría ser letal. A diferencia de la Liga, estamos ante un partido a cara de perro, donde no se van a guardar esfuerzos para más adelante, con lo que la entrega total debe estar garantizada.

Ha dicho Pep que si se juega como en la primera parte de la final de Roma, el Barça perderá. Creo que exagera. Es cierto que al comienzo de ese partido el ManU logró quitar la iniciativa a los culés, y que hostigó a la defensa culé a base de disparos lejanos con cierto peligro, pero también lo es que a la primera ocasión que el Barça tuvo de controlar la pelota, llegó el primer gol y los de Ferguson, sin venirse abajo, obviamente, sí que cedieron en su presión.

Porque ahí está el riesgo para los rivales del Barça. Teóricamente, no es difícil encontrar un dispositivo táctico que se le atragante a los blaugrana. Una presión adelantada e intensiva, que corte la salida de balón y deje aislado al centro del campo culé, al tiempo que pueda provocar errores en defensa y recuperaciones de balón en lugares favorables para el ataque rival, podría valer. Pero si optas por este método, más te vale hacerlo perfectamente, porque, al haber dejado desprovisto a tu centro del campo de efectivos, en el momento que a los Xavi o Iniesta o Messi les llegue un balón propicio, pueden armar una jugada letal. Eso pasó en Roma. Y no pasó, o tardó en pasar, ante los equipos con los que el Barça ha sufrido más estos últimos años, como el Chelsea de Hiddink en la semifinal de 2009, o el Madrid de Mourinho en la primera parte de la final de Copa este año.

La incógnita que tiene uno, pues, es como va a jugar el ManU. Ferguson ha declarado que echó de menos la presencia del centrocampista Fletcher en la final de Roma, lo cual puede dar a entender que piensa que se equivocó al hacer presión adelantada y que para hoy podría preferir presentar un centro del campo luchador para oponerse a la zona creativa culé, optando por un juego directo de pase largo hacia los peligrosísimos Chicharito o Rooney. Juntando así las líneas, y con la plena confianza en una defensa recia comandada por Vidic, podría plantear una tela de araña por la que el Barça se movería con dificultad.

Sea como sea, los indicios apuntan que vamos a ver un partido memorable. Ojalá. El choque de los trenes más potentes y con mejor diseño en el fútbol actual. Y, desde luego, ojalá la victoria caiga de nuestra parte. Nos presentamos, como ellos, claro está, plenos de ilusión y absoluto respeto por el rival, pero sin pensar en la posibilidad de perder. El miedo nos bloquearía, nos atenazaría. Si la derrota ha de llegar, que sea porque han sido claramente superiores, no porque la responsabilidad nos haya vencido.

Pero estoy seguro que eso no va a ocurrir. Estamos ante el partido de partidos, y ganará el mejor. Y, como dijo Abidal, ojalá seamos nosotros.

Guardiola dijo el año pasado: "Estos os deben una, y no fallan." Ya nos han dado tanto que estaríamos dispuestos a perdonarles esa "deuda" si pierden en buena lid... pero a nadie le amarga un dulce. Por eso, estamos dispuestos a recolectar. A seguir recolectando.

Para que se repita algo parecido a esto...



Endevant Barça!!!!

Adeu i bona sort.


Estrambote final: otra vergüenza para el fútbol

Supongo que sabrán de la indigna y lamentable forma en la que los Mossos d'Esquadra, la policía autonómica catalana desalojó a los pocos "indignados" que quedaban del esplendor de la "spanish revolution" (apenas un millar, por lo que se ve) acampados en la Plaça de Catalunya de Barcelona, incluyendo escenas tan despreciables como el apaleamiento de un discapacitado en silla de ruedas.

Y, como apostilla vergonzosa para nosotros, los aficionados al fútbol en general y del Barça en particular, se usó como una de las excusas  para tal violencia, que no desalojo, el hecho de que era necesario "higienizar" la zona cara a una posible celebración de la afición blaugrana tras el partido de Wembley. Estamos, pues, ante otra vergüenza arrojada sobre la cara del fútbol, el justificar una actuación policial desaforada ante las necesidades de este deporte.

Teniendo en cuenta de que el fútbol, por desgracia, ya genera su propia violencia, tanto en la victoria como en la derrota, pensar que la presencia de menos de quinientas personas pacíficamente acampadas habría contribuido algo a esa violencia me parece de un cinismo repugnante. Teniendo en cuenta, además, que tal celebración podría llevarse a otro lado, incluso más controlable para evitar los destrozos, como la zona del Arc de Triomf, de la que se llegó a hablar...

Aunque intento ceñirme en este blog a lo puramente deportivo, y me gustaría que este post se hubiera quedado en mi ilusión ante el partido de hoy, es imposible abstraerse de la suciedad que rodea al fútbol, ya sea la inherente al mismo, o, como en el caso que nos ocupa, la que intentan echar encima de él.

Que quede constancia, pues, de mi profunda repugnancia por lo ocurrido y por la utilización extradeportiva de los hechos.
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Van pasando los días, y Wembley se nos acerca. Son días sin noticias de relumbrón, en lo deportivo, se entiende, como si el fútbol se tomara un respiro antes de la gran fiesta del próximo sábado. Abundan, eso sí, como era de esperar, rumores, declaraciones de protagonistas normalmente insulsas pero hábilmente tergiversadas según el interés de cada cual y las noticias de los deportes que serán protagonistas del verano (tenis o ciclismo, por ejemplo) van tomando mayor importancia...

Como preocupante curiosidad, un volcán islandés vuelve a amenazar el espacio aéreo, con la posibilidad de afectar los viajes de miles de europeos... incluido el Barça, que se vuelve a encontrar con la misma piedra con la que se topó el año pasado ante el desplazamiento a Milan, y similara a la que sorteó con prisas y de mala manera meses después antes del partido con Osasuna. Es de esperar que se haya aprendido la lección, y que no se improvise. Por suerte, un desplazamiento por tierra a Londres no es tan problemático y cansado como a Italia si se hace con tiempo. Si hoy persisten las dudas sobre la viabilidad del viaje por avión, se impone marchar mañana en tren de alta velocidad via París y el eurotúnel. Lo malo, como bien ha señalado Pep, es que un posible cierre del espacio aéreo afectaría a la presencia de aficionados blaugranas en Wembley.

Ayer me asusté leyendo en titulares de la caverna lechera presuntas palabras de Messi y Abidal que denotaban una prepotencia preocupante. Aparentemente, Leo habría dicho que "siente que va a ganar" y Abi, que espera "que gane el mejor, y seremos nosotros". No me cuadraba tal actitud en estos dos jugadores, pero en fútbol nunca se sabe... si era verdad, los jugadores estarían incurriendo en el más grave de los errores antes de un partido del calibre de la final de Copa de Europa... el menospreciar al rival o creerse ganadores.

Por suerte, o por desgracia, estamos ante las típicas manipulaciones o tergiversaciones cavernarias. En el caso de Messi, parece que sí que dijo esas palabras, pero con el matiz de que "siempre siente eso" por la confianza en sus compañeros, y además dedica gran parte de la entrevista a destacar las virtudes del ManU. En cuanto a lo de Abidal, estamos ante otro de esos caso de tergiversación, consciente o (seamos lilas, digo bien pensados) de la caverna. Las palabras textuales de Abi, tal como aparecen en la página web de la UEFA, no fueron "que gane el mejor, y seremos nosotros" sino, en la versión inglesa, "Let's hope the best team wins, and that it will be us." O sea, "Esperemos que gane el mejor equipo, y QUE seamos nosotros". Algo que queda más claro al leer la versión en francés, idioma nativo de Eric: "que le meilleur gagne en espérant que ce soit nous." "Que gane el mejor, esperando que seamos nosotros". Ah, bueno, todo tranquilo pues. No se ha perdido la perspectiva. La central lechera ha ejercido de cabroncetes, jejeje qué niños son, quitando una palabrita en la traducción para dar una imagen de prepotencia blaugrana, o han sido incompetentes al no saber traducir o no mirar las declaraciones en el idioma orginal. Escojan ustedes.

Se disparan los rumores de fichajes. Se hablaba ayer del presunto fichaje del defensa sportinguista Jose Angel por parte del Barça; de momento se ha desmentido, así que me guardaré mi opinión hasta ver si se confirma... en principio no lo acabo de entender, pero ya veremos... El exdeseado Canales, que tantas páginas y cortinas de humo generó el año pasado, parece tener abierta la puerta de salida del Madrid... una pena para el chaval, aunque por suerte para él es joven y este año perdido lo recuperará pronto. Pero visto el trato de la cantera y la gente joven (la nacional, claro, que la alemana o turco-alemana, por ejemplo, es otra cosa) por parte del club merengue, era algo que se veía venir... Agüero ha anunciado que quiere dejar el Atleti y rápidamente Marca lo pone en portada como seguro jugador merengue. Nos van a dar la barrila con esto antes y después de la final de Wembley... a no ser que el Barça la pierda, claro... en ese caso las portadas serán otras. Lo que está claro es que su futuro no será culé, porque el dinero es el que es y no está el Barça para dispendios... a no ser que el Atleti rebaje mucho su precio o Rosell dé la campanada contradiciendo su política de contención económica. Ambas cosas muy improbables.

Por lo demás, ha empezado Roland Garros, y en ciclismo el Giro discurre a base de etapas espectaculares. El imputado Contador demuestra ser el más fuerte, aunque su exhibición y esfuerzo puede quedarse en agua de borrajas cuando los despachos decidan sobre su inocencia o culpabilidad en el caso del filete... Entretanto, sin embargo, debo reconocer que estoy disfrutando de esta edición de la  ronda italiana.

Y hablando de ciclismo, fallece Xavier Tondo en un desgraciado accidente doméstico (aunque relacionado con su profesión, porque al parecer se disponía a irse a entrenar). Nos deja un profesional como la copa de un pino, uno de esos hombres del pelotón que pierden la salud ayudando a los líderes del equipo y que se conforman con las migajas, con esos triunfos menores de etapa o en competiciones de poco prestigio, pero que cuestan lo mismo que los laureles de relumbrón. Para hacer la cosa más triste, se disponía a prepararse para su primer Tour, a su avanzada edad (deportivamente hablando, se entiende)... Su muerte no ocupa portadas, algo que sí haría, por ejemplo, el hecho de que Messi se rompiera una uña del pie... cosas del glamour y la demanda informativa, por desgracia.

Descansa en paz, Xavier.

Adeu i bona sort.
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